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Publicada la nueva Ley del Suelo

Reenganchamos para presentar la nueva Ley del Suelo, texto refundido que pretende solucionar la dispersión normativa que se arrastra desde la Ley de 1992 y que la de 2007 no resolvió. Los sucesivos retoques, según la propia exposición de motivos de la norma, motivados por las nuevas necesidades, el reparto de competencias y la jurisprudencia constitucional, no proporcionan seguridad jurídica.

Como toda ley del suelo que se precie, se vuelve a recordar la lucha contra la especulación, favoericda, según la norma, por la clasificación y categorización del suelo por el planeamiento, que por otro lado se sigue.

Aunque el legislador estatal se ha adaptado a este orden, no puede decirse todavía que lo haya asumido o interiorizado plenamente. En los últimos años, el Estado ha legislado de una manera un tanto accidentada, en parte forzado por las circunstancias, pues lo ha hecho a caballo de sucesivos fallos constitucionales. Así, desde que en 1992 se promulgara el último Texto Refundido Estatal de la Ley sobre Régimen de Suelo y Ordenación Urbana, cuyo contenido aún vigente, se incorpora a éste texto, se han sucedido seis reformas o innovaciones de diverso calado, además de las dos operaciones de legislación negativa en sendas Sentencias Constitucionales, las número 61/1997 y 164/2001. No puede decirse que tan atropellada evolución -ocho innovaciones en doce años-constituya el marco idóneo en el que las Comunidades Autónomas han de ejercer sus propias competencias legislativas sobre ordenación del territorio, urbanismo y vivienda.